jueves, 13 de septiembre de 2012

A todos, en este tiempo...

Toda acción genera consecuencias. Todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, todo lo que sentimos, en fin, todo lo que generamos, produce consecuencias en nosotros, en nuestro entorno, en el Planeta y en el Universo.
Siempre ha sido así. Siempre será así. Y en esta época de transición planetaria es importante que tomemos real conciencia de este hecho.
Así como todo pensamiento, sentimiento y acción oscuras alimentan a la oscuridad, todo sentimiento, pensamiento y acción buena y amorosa la debilita, la disminuye, la disipa.
Porque a la oscuridad no se la debe enfrentar con oscuridad: pretender enfrentar a la "maldad" con odio es alimentarla, es hacerla crecer. El camino hacia la eliminación de la oscuridad en el Planeta -sí, leíste bien, no es una ilusión sino una posibilidad real en este tiempo- es el de la Luz, que no es emanada jamás por el odio, por ninguna forma de odio, la queramos justificar como queramos, sino por el Amor.
El Amor no es una cursilería. Es una fuerza real, la más poderosa de la Creación, porque es emanación directa del Creador mismo. Y ese poder increíble está a nuestro alcance. En nuestro Interior. Y podemos utilizarlo eficazmente a través del Pensamiento, el Sentimiento, el Verbo y la Acción.
No nos guiemos por el odio, ni por el miedo, que es lo que genera al odio. Se odia porque se teme: se teme ser agredido, se teme que otro nos impida satisfacer nuestros deseos o nuestras necesidades.
La necesidad es la enemiga de la Libertad, y la Creación reboza en abundancia para la satisfacción de las necesidades de toda criatura. La necesidad no existirá en un mundo donde la conciencia prevalezca a través de la energía del Amor manifestado por un número cada vez mayor de Seres.
Así se alcanzará la Libertad, que es Una para todos, porque cuando en nombre de la libertad propia se somete a otro lo que existe no es libertad sino opresión. La Libertad es Una para todos.
La emanación del Amor por parte de un Ser -de cualquiera de nosotros- incrementa la presencia de la Luz y ayuda en forma sustancial a la disipación de la oscuridad en el Planeta.
Son estos tiempos cruciales. La Madre Tierra se estremece en diversas formas como consecuencia del daño que le ha sido causado. Pero sepamos que el Amor ya está siendo irradiado por un número importante de personas en todo el Planeta, y su trabajo ya ha hecho que ciertas catástrofes no se produjeran, aunque otras sí: es necesario incrementar el número de personas que vibren en forma cada vez más periódica en las frecuencias del Amor.
La oscuridad, previendo una muy posible derrota definitiva a nivel planetario en el corto o mediano plazo, actúa peligrosamente cual fiera acorralada. No debemos temer, el miedo la alimenta, el Amor y la Fe la disipan.
He ahí el desafío actual de todos los Trabajadores de la Luz. Y todos podemos ser Trabajadores de la Luz.
Porque la oscuridad se alimenta del odio y el miedo, pero utiliza como principal herramienta a la mentira. Por medio de la difusión, a través de múltiples medios, de la mentira ha logrado y logra que muchos crean que su poder es total e invencible. No lo es, y esta es, como decimos, una época donde bien podemos llegar a presenciar su retirada del Planeta. Pero tenemos el sagrado atributo del Libre Albedrío. Es decir: el futuro dependerá de nosotros, de toda la Humanidad terrestre.
Por eso debemos tomar conciencia de lo antedicho: es un engaño que el poder de decidir el destino del Planeta sea propiedad de unos pocos "poderosos", o de tal o cual gobierno o superpotencia. Sólo el Poder Divino es real, todo lo demás es ilusión. Y el Poder Divino está a nuestro alcance, al alcance de todos nosotros, cuando vibramos en las frecuencias del Amor.
Seamos, entonces, Trabajadores de la Luz. Sin dejar de reconocer la realidad de nuestra dualidad actual, pero sí superándola cada vez más, amemos.
Cuando alguien no nos guste, cuando nuestro intelecto juzgue a alguien, cuando la televisión y los medios de prensa nos transmitan noticias que generan miedo y odio -vean en este ejemplo como ambos van siempre ligados- cuando pensemos que alguien obra mal y no podamos evitarlo -como, precisamente, cuando lo leemos en el diario o lo vemos a través de canales de noticias- no debemos odiar a tal o cual persona o personas: bien podemos estar incluso equivocados, pues no vemos los hechos sino que nos los cuentan. Pero más allá del acierto o el error en que nuestro intelecto pueda incurrir, más allá de si tal persona esté obrando bien o no, ni el odio ni la bronca ni ningún sentimiento de este tipo ayudarán a mejorar las cosas. Debemos irradiar Amor, sí, Amor hacia todos. Una cosa muy buena que podemos hacer en estos casos es pensar en la persona de que se trate y, sin importar lo que pensemos acerca de su obrar, digamos mentalmente o en voz baja la afirmación: Yo Soy la Presencia de Dios en acción en todo Ser. Con decretos como ese, no debemos preocuparnos acerca del acierto o el error de nuestro ego, el decreto propiciará el incremento de la Luz en el ser de que se trate y las consecuencias serán positivas, además de permitirnos a nosotros mismos dejar de alimentar a la oscuridad con el odio y el miedo.
Es cierto que, aunque suene fácil, es difícil. Es cierto que es más fácil dejarse llevar por sensaciones inarmónicas, es ya costumbre. Pero no es tan difícil ir cambiando esas costumbres, sobre todo si tomamos conciencia del Poder benéfico que adquirimos y de su incidencia trascendente en la realidad.
Tenemos Libre Albedrío, lo tenemos todos. El futuro del Planeta está en manos de todos, no importa que la apariencia de las cosas indique que nada de lo que hagamos importa realmente. El reino de la apariencia no refleja a la realidad en la totalidad de sus niveles y resulta muchas veces engañoso. El pensamiento y el sentimiento crean, y determinan en medida no poco importante nuestro destino.
En fin, la irradiación del Amor constituye un trabajo determinante y trascendente. De la Fe y la constancia de los seres que despiertan a esta realidad dependerá la forma en que suceda el cambio que se avecina. Porque el cambio sucederá, el actual estado de cosas no podrá continuar siendo por mucho tiempo. Pero el curso de los acontecimientos dependerá de todos. Es por eso que el papel de todo Trabajador de la Luz es y será fundamental. 
Este trabajo es favorecido energéticamente por el actual paso de nuestro sistema solar a través del cinturón de fotones, un campo energético suprafísico que incidirá con mayor intensidad sobre las estructuras tanto físicas como sutiles de nuestro Planeta a partir del 21 de Diciembre del presente año 2012, aunque este hecho de ninguna manera determina que el cambio se vaya a producir en un solo día, ni mucho menos al margen de la acción de los seres humanos terrestres.
Y, además de todo esto, no estamos solos. Nuestros Hermanos Mayores respetan, precisamente, nuestro Libre Albedrío. Pero el mismo nos permite también decidir que deseamos su apoyo. 
Así que, no hay excusas, tenemos todo para ganar, para permitir el avance planetario, para lograr la Ascensión.
Hagámoslo.
Bueno, por ahora me despido.
Paz y Bendición. Amor para todos.
Namasté.